¿Qué pasaría si le dieran un lápiz a un desequilibrado mental?

sábado, 19 de septiembre de 2015

El final opaco de la partida.

Desperté de aquel sueño como si hubiera estado mil años durmiendo, algo desorientado me senté ante ella, que sorbía un café con la mirada perdida ignorando mi presencia, yo estaba algo desorientado y sólo la miraba. La conversación del día anterior me había hecho reflexionar, y una visión que se formó ante mí me obligó a planificar el transcurso del tiempo. Aquella situación me enloquecía, sin embargo sentía la tranquilidad de duplicarme en incontables órganos falsos. Echaba de menos una época que no había vivido. Había salido de la alcantarilla intentando recuperar la dignidad, pero aquel encuentro suponía un fracaso estrepitoso, porque yo moría y ella sobrevivía, porque al final ella se convertía en un ser monstruoso y me devoraba.
Vomitar planetas o convertirme             
en mi propia descendencia.
Esperaba una jugada favorable.
Acumulando carcajadas            
ansiaba dejar de ser humano.
Comenzaré a rezar a deidades necrófagas.
La tierra se enconaba,  
y los dados daban los peores resultados.
Prefería jugármela a una sola carta.

sábado, 12 de septiembre de 2015

sábado, 5 de septiembre de 2015

Conjuro para invocar al hombre rata.

se cuajaba y le sobraban piernas,
una llamada a los siete pulgares
de tu entre pierna,
al vello púbico que sale de tu barbilla,
y luego se pierden en la resurrección.
Te necesito,
no para tener vida eterna,
sino para aprender de las moscas.
¡Qué ojos tan raros!
Teléfono, calzoncillos, mando a distancia, destornillador, cuchilla de afeitar, auriculares.
No es un grito
es una armadura medieval.
Me arrodillo como un enbudo
que teme a las pantallas,
porque notaba su vejez
en las piedras,
en las falsas balaustradas
y en las bebidas.
Te necesito
no  para tener poder absoluto,
sino para aprovechar el excremento.
¡Qué ojos tan raros!
Teléfono, calzoncillos, mando a distancia, destornillador, cuchilla de afeitar, auriculares.
No es un grito
es una rodaja.
Se sobaba en un murmullo albino
destilado en aproximaciones
de palastros
para que su séptimo hijo
no venga cantando enchufes.
Te necesito
no para tener omnipresencia,
sino para catar las inmundicias.
¡Qué ojos tan raros!

Teléfono, calzoncillos, mando a distancia, destornillador, cuchilla de afeitar, auriculares.

sábado, 22 de agosto de 2015

Anotaciones de las vísceras previsoras

Si roía los calcetines de los desconocidos,
emanaban cadáveres de la tierra;
por este motivo llevaba bisagras en los bolsillos.
Se enmarcaba
en un acorde desdichado.
Si le susurraba órganos sexuales a la boca,
era porque había cortado su cabellera
y la llevaba puesta como si fuera ella.
Se celebraba
en una magnetización de las flores.
Se escondía en las carcajadas de sus poros con aire eléctrico. Con sus manos como chernes en celo acariciaba mi cara y mis dientes se desencajaban para formar una escalinata. Ella se convertía en una máquina de finos engranajes cuando le convenía.
Si lamía el suelo
el humo se solidificaba en candados
por eso vomitaba alcantarillas o reunía miembros ajenos.
Se enmarcaba
en un acorde desdichado.
Si la sustituí por una percha
fue porque el disfraz no le quedaba bien
y porque su manera de sangrar me aterrorizaba.
Se celebraba
en una magnetización de las flores.